Psicología

El verano: momento idóneo para reflexionar y actuar

en Psicología por Vanessa Yamuza

 

 

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A lo largo del año, el ritmo de vida acelerado nos hace tener pocos momentos en los que podamos parar y reflexionar sobre nuestra vida. Sin embargo el verano y las vacaciones son un buen momento para poder pensar acerca de las cosas que nos hacen infelices. El hecho de tener más tiempo libre hace que estemos más relajados y podamos enfocarnos hacia nosotros mismos ya que el resto del año vivimos en un continuo enfoque hacia los demás: obligaciones laborales o búsqueda de trabajo, tareas de casa, el cuidado de los hijos…

Muchas personas lo pasan mal cuando llega el verano, no son capaces de desconectar de la rutina y les da auténtico terror volverse hacia ellos mismos y reconocer si son o no felices en las distintas parcelas de su vida (pareja, hijos, trabajo, etc.). Se encuentran más cómodos en la vorágine del día a día, sin tiempo para reflexionar sobre el futuro sino ocupándose solamente de solucionar las dificultades que van apareciendo, ocupándose del corto plazo sin interesarse por el horizonte que se vislumbra.

¿Por qué es bueno reflexionar en verano? Es un buen momento para hacer balance, al comienzo del año solemos hacernos propósitos para los próximos 12 meses y el periodo estival corresponde aproximadamente a la mitad del año. Sería muy útil pulsar como va la consecución de los objetivos que nos marcamos en Enero: ¿he conseguido mis objetivos?, ¿estoy en el camino de conseguirlos?, ¿he desistido?, ¿por qué motivo?.

Es importante reflexionar sobre los motivos que nos han hecho no conseguir lo que nos proponemos o desistir en el intento. En muchas ocasiones los motivos son excusas que nos ponemos para no salir de nuestra zona de confort, porque nos sentimos seguros en ella, porque todos los cambios implican un riesgo, incertidumbre y la queja nos hace descargar tensión pero nos lleva a la inacción. Nos libera a corto plazo pero nos condena a largo plazo.

Es verdad que hay factores que no podemos controlar, que escapan a nuestro poder, no me refiero a estos. Me refiero a nuestra forma de afrontar la realidad. Hay muchos ejemplos de personas a las que les ocurre un mismo problema, reaccionan de manera diferente y esto tiene consecuencias totalmente opuestas. Ante la pérdida del trabajo una persona se puede dedicar a quejarse sobre lo injusta que es la vida, que por qué le ha pasado a él, que no puede hacer nada, que para que voy a buscar si no voy a  encontrar nada, y quejarse constantemente de la crisis. Sin embargo otra persona puede planificarse su semana de manera que afronte la búsqueda de empleo trabajando todas las vías: oficinas de empleo, internet, utilizar contactos personales, hacer visitas a empresas para autocandidaturas, aprovechar para formarse, etc. La primera persona está desperdiciando su tiempo con las quejas que no le van a traer un trabajo a casa y la segunda persona está llevando a cabo acciones para que sea más probable encontrar un trabajo. Las dos personas se encuentran en la misma situación con las mismas circunstancias y se enfrentan al mismo escenario de crisis sin embargo ¿quien tendrá más probabilidades de encontrar trabajo? la persona que se queda en casa quejándose o la persona que tiene abiertas muchas vías…

Mi frase de cabecera es «Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo» (Einstein), si no has conseguido tus objetivos te tienes que plantear que puedes cambiar tú para que la situación cambie.

Para conseguir nuestros objetivos hay que salir de nuestra zona de confort, hay que arriesgarse, hay que ponerse manos a la obra y dejar atrás los miedos y las ideas limitantes.

En definitiva hay que actuar, hay que pasar a la acción pero de una forma planificada no «alocada».

La técnica de solución de problemas es bastante eficaz, aquí os dejo a grandes rasgos los pasos:

– Definir el problema de manera concreta

– Generar una lista de soluciones alternativas al mismo (lluvia de ideas)

– Seleccionar la mejor opción teniendo en cuenta ventajas e inconvenientes de cada una, consecuencias sociales, personales y económicas que implica, consecuencias a corto y largo plazo, si es viable, etc.

– Puesta en práctica de la alternativa seleccionada.

– Verificar si se ha solucionado el problema, si no escoger otra opción.

¡Aprovecha el verano reflexiona y actúa!

         

 

La crisis dispara las consultas al médico por ansiedad y depresión en Córdoba

en Noticias, Psicología por Vanessa Yamuza

Usted puede ser víctima de agresión

Os dejo el enlace a la noticia aparecida hoy en Diario Córdoba.

http://www.diariocordoba.com/noticias/temadia/la-crisis-dispara-las-consultas-medico-por-ansiedad-y-depresion_820626.html

10 consejos para evitar el estrés en verano

en Noticias, Psicología por Vanessa Yamuza

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Comparto con vosotros este artículo de Chance publicado hoy.

http://www.europapress.es/chance/elbuenvivir/noticia-disfruta-verano-diez-consejos-evitar-estres-supone-organizar-vacaciones-20130729193357.html

¿Qué podemos hacer con los niños en verano cuando no nos podemos ir de vacaciones? Pautas para padres

en Psicología por Vanessa Yamuza

 

 

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¿Qué podemos hacer con los niños en verano cuando no nos podemos ir de vacaciones?

Esta es la pregunta que se hacen muchos padres cuando llegan las vacaciones escolares. Ante ellos se presentan más de dos meses en los que no hay horarios y rutinas tan estrictas como el resto del año y las horas se pueden hacer eternas…En algunos padres se produce una frustración tan grande que se «amargan» y esto les impide ver los recursos que tienen a su alrededor y sacarle provecho. No hace falta irse a la playa un mes o marcharse a la otra parte del país para poder pasar un verano agradable. Los niños son menos exigentes que los adultos en este sentido y podemos aprovecharnos de esto. Todos hemos comprobado en alguna ocasión cómo un niño se ha distraído más con la caja y envoltorio de un regalo que con el propio juguete.

 

Se le puede sacar mucho partido al verano solo hace falta un poco de creatividad y planificación.

 

Lo primero sería conocer los gustos de nuestros hijos y en la medida de lo posible adaptarnos a ellos. Por ejemplo: si al niño le gustan mucho las actividades con agua podemos ir un día a la semana a la piscina. Si vamos de lunes a viernes los precios son más económicos. Si nuestra economía no nos lo permite siempre hay algún amigo o familiar que tiene, también se puede comprar una piscina para el patio o usar la manguera para refrescarlos o globos de agua. Se podría ir a un pantano cercano o hacer una excursión a la playa de ida y vuelta en el día. Incluso si no pudiéramos hacer nada de esto, una ducha fresquita con juguetes de agua los refrescaría y distraería igualmente. Otro ejemplo: si al niño le gustan las películas de animación y no nos podemos permitir ir al cine en muchas ciudades hay «Cines de verano» que son muy económicos y en último caso alquilar la película en el videoclub o bajarla de internet.

 

Lo segundo explorar todas las actividades gratuitas o a bajo coste que hay a nuestro alrededor. A veces no somos conscientes de la cantidad de actividades que hay en nuestra localidad o en las localidades de nuestro entorno. Internet se ha convertido en una herramienta muy útil para buscar información sobre horarios, condiciones, pero también se puede obtener a través del periódico o acercándonos a oficinas de turismo. Se puede aprovechar para pasar una mañana o tarde agradable.

 

Lo tercero es explorar en nuestro entorno más cercano. A quién no le ha pasado que ha visitado un monumento muy famoso a muchos kilómetros y sin embargo no conoce los monumentos y patrimonio natural y cultural del sitio donde vive. Siempre hay rincones que descubrir y no hace falta invertir dinero ni transporte.

 

En cuarto lugar la actividad que más gusta a los niños y con diferencia es pasar tiempo de juego con sus progenitores. El mejor regalo es recibir la atención de sus padres ya que el resto del año los quehaceres de cada uno, los niños el colegio y las actividades extraescolares y los padres los trabajos y el cuidado de la casa, hacen que los niños demanden pasar más tiempo juntos. Se pueden organizar actividades conjuntas: juegos de mesa, ayudarlos a hacer manualidades o puzzles, pintar juntos, hacer un diario de verano con fotos, salir a pasear, ayudar en la cocina dependiendo de la edad a hacer helados caseros, juegos con frutas de temporada, etc.

 

En quinto lugar fomentar la comunicación, el verano es ideal para hablar con nuestros hijos ya que tenemos más tiempo para dedicarles, a ellos les gusta mucho que sus padres se interesen por sus gustos, por lo que les inquieta o molesta. Aunque la comunicación es algo que hay que cultivar los 365 días del año, en esta época se hace imprescindible. Cuando no se ha hecho durante el curso es buen momento para iniciarla.

 

En sexto lugar, el verano es un momento ideal para hablar sobre los problemas que se han podido tener durante el año: fracaso escolar, malas notas, comportamientos irrespetuosos, incumplimiento de normas y rebeldía. El periodo estival facilita un entorno adecuado para tratar estos problemas ya que tenemos más tiempo y estamos más relajados lo que ocasiona que lleguemos a acuerdos con más facilidad y los niños estén más abiertos a ellos.

 

Por último os dejo una frase de Paulo Coelho para reflexionar… «Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo.»

 

¡FELÍZ VERANO!

 

 

 

           

 

    

 

 

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