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Aceptar los cambios

en Psicología por Vanessa Yamuza Deja un comentario

Es difícil saber diferenciar las cosas que podemos cambiar de las cosas que no está en nuestra mano cambiarlas. Es positivo cambiar lo que nos hace daño, lo que no nos gusta de nosotros mismos o de nuestro entorno, esto nos permite evolucionar y crecer. Sin embargo muchas personas se obstinan en intentar cambiar situaciones que no dependen de ellos, esto genera una gran frustración, malestar e impotencia. También hay personas que se resisten a aceptar los cambios que se dan en la vida porque les genera incertidumbre y esta a su vez miedo e inseguridad.

¿Qué podemos hacer cuando no estamos a gusto o cuando sentimos malestar?

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¿Por qué tenemos tanto miedo al cambio?

en Psicología por Vanessa Yamuza Deja un comentario

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Miedo a que nuestra pareja nos deje de querer, miedo a que nuestros hijos nos abandonen, miedo a perder el trabajo, miedo a tener una grave enfermedad…

Hay personas que están en un estado de constante tensión y fragilidad como si en cualquier momento se fuera a venir a abajo su “perfecta” vida.
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Los buenos propósitos en Septiembre

en Psicología por Vanessa Yamuza Deja un comentario

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Septiembre junto con Enero son meses en los que comenzamos nuevo ciclo y con ello nos acordamos de esos propósitos que nos hicimos hace un tiempo pero que por escasa motivación, poca constancia o nula planificación los dejamos aparcados en un cajón. En estos meses algo nos empuja a volver a intentarlo aunque hayamos fracasado en ocasiones anteriores. El hecho de recordar lo que nos habíamos propuesto es el comienzo del camino para cambiarlo. Ser conscientes de lo que no nos gusta de nuestra vida es la premisa para el cambio. Pero todo no puede quedar aquí, hay que analizar qué falló en las otras ocasiones que lo intenté para evitar que ocurra otra vez lo mismo. Un vez que se lo que no tengo que hacer o lo que tengo que evitar hay que ponerse en marcha. Los siguientes pasos os pueden ayudar:

– Marcarse un objetivo concreto, no divagar. Por ejemplo en vez de “Voy a empezar a hacer ejercicio” decir “Voy a hacer ejercicio los martes y jueves de 5 a 7” o en vez de “Voy a intentar comer más sano” decir “Voy a ir al médico para que me mande una dieta y comenzaré el lunes día 9”.

– Cuanto menos objetivos mejor porque estaremos más comprometidos con ellos, si aspiramos a muchos cambios lo más normal es que nos agobiemos y tiremos la toalla ante la primera contrariedad.

– ¿Por qué quiero hacer este cambio en mi vida? Si los beneficios no superan a los perjuicios será muy difícil conseguirlo. Siempre teniendo en cuenta que estos beneficios y perjuicios sean percibidos por la propia persona, de nada sirve hacerle una lista de beneficios si no los asume como tal.

– Intentar responder a las siguientes preguntas: ¿Cómo lo voy a llevar a cabo?, ¿lo puedo hacer yo solo o necesito ayuda de alguien? ¿lo puedo hacer en casa o tengo que desplazarme?, ¿qué tiempo tengo para dedicarle?, ¿qué complicaciones pueden surgir? de manera que se pueda hacer una planificación. Las cosas que están planificadas facilitan su cumplimiento.

APROVECHA SEPTIEMBRE PARA CAMBIAR AQUELLO QUE NO TE HACE FELIZ

El verano: momento idóneo para reflexionar y actuar

en Psicología por Vanessa Yamuza Deja un comentario

 

 

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A lo largo del año, el ritmo de vida acelerado nos hace tener pocos momentos en los que podamos parar y reflexionar sobre nuestra vida. Sin embargo el verano y las vacaciones son un buen momento para poder pensar acerca de las cosas que nos hacen infelices. El hecho de tener más tiempo libre hace que estemos más relajados y podamos enfocarnos hacia nosotros mismos ya que el resto del año vivimos en un continuo enfoque hacia los demás: obligaciones laborales o búsqueda de trabajo, tareas de casa, el cuidado de los hijos…

Muchas personas lo pasan mal cuando llega el verano, no son capaces de desconectar de la rutina y les da auténtico terror volverse hacia ellos mismos y reconocer si son o no felices en las distintas parcelas de su vida (pareja, hijos, trabajo, etc.). Se encuentran más cómodos en la vorágine del día a día, sin tiempo para reflexionar sobre el futuro sino ocupándose solamente de solucionar las dificultades que van apareciendo, ocupándose del corto plazo sin interesarse por el horizonte que se vislumbra.

¿Por qué es bueno reflexionar en verano? Es un buen momento para hacer balance, al comienzo del año solemos hacernos propósitos para los próximos 12 meses y el periodo estival corresponde aproximadamente a la mitad del año. Sería muy útil pulsar como va la consecución de los objetivos que nos marcamos en Enero: ¿he conseguido mis objetivos?, ¿estoy en el camino de conseguirlos?, ¿he desistido?, ¿por qué motivo?.

Es importante reflexionar sobre los motivos que nos han hecho no conseguir lo que nos proponemos o desistir en el intento. En muchas ocasiones los motivos son excusas que nos ponemos para no salir de nuestra zona de confort, porque nos sentimos seguros en ella, porque todos los cambios implican un riesgo, incertidumbre y la queja nos hace descargar tensión pero nos lleva a la inacción. Nos libera a corto plazo pero nos condena a largo plazo.

Es verdad que hay factores que no podemos controlar, que escapan a nuestro poder, no me refiero a estos. Me refiero a nuestra forma de afrontar la realidad. Hay muchos ejemplos de personas a las que les ocurre un mismo problema, reaccionan de manera diferente y esto tiene consecuencias totalmente opuestas. Ante la pérdida del trabajo una persona se puede dedicar a quejarse sobre lo injusta que es la vida, que por qué le ha pasado a él, que no puede hacer nada, que para que voy a buscar si no voy a  encontrar nada, y quejarse constantemente de la crisis. Sin embargo otra persona puede planificarse su semana de manera que afronte la búsqueda de empleo trabajando todas las vías: oficinas de empleo, internet, utilizar contactos personales, hacer visitas a empresas para autocandidaturas, aprovechar para formarse, etc. La primera persona está desperdiciando su tiempo con las quejas que no le van a traer un trabajo a casa y la segunda persona está llevando a cabo acciones para que sea más probable encontrar un trabajo. Las dos personas se encuentran en la misma situación con las mismas circunstancias y se enfrentan al mismo escenario de crisis sin embargo ¿quien tendrá más probabilidades de encontrar trabajo? la persona que se queda en casa quejándose o la persona que tiene abiertas muchas vías…

Mi frase de cabecera es “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo” (Einstein), si no has conseguido tus objetivos te tienes que plantear que puedes cambiar tú para que la situación cambie.

Para conseguir nuestros objetivos hay que salir de nuestra zona de confort, hay que arriesgarse, hay que ponerse manos a la obra y dejar atrás los miedos y las ideas limitantes.

En definitiva hay que actuar, hay que pasar a la acción pero de una forma planificada no “alocada”.

La técnica de solución de problemas es bastante eficaz, aquí os dejo a grandes rasgos los pasos:

– Definir el problema de manera concreta

– Generar una lista de soluciones alternativas al mismo (lluvia de ideas)

– Seleccionar la mejor opción teniendo en cuenta ventajas e inconvenientes de cada una, consecuencias sociales, personales y económicas que implica, consecuencias a corto y largo plazo, si es viable, etc.

– Puesta en práctica de la alternativa seleccionada.

– Verificar si se ha solucionado el problema, si no escoger otra opción.

¡Aprovecha el verano reflexiona y actúa!

         

 

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