AÑO NUEVO VIDA NUEVA

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AÑO NUEVO VIDA NUEVA

Es muy común a comienzo de año hacerse propósitos para cambiar ciertos aspectos de nosotros mismos o de nuestro entorno con los que no estamos satisfechos.

Algunos ejemplos son: dejar de fumar, hacer dieta, ir al gimnasio, dedicarnos más tiempo a nosotros mismos, hacer cambios en nuestra vida familiar (solucionar nuestros problemas de pareja, separarnos, buscar pareja, apuntar a nuestros hijos a clases particulares, etc…)

Es saludable reflexionar cada cierto tiempo y realizar un análisis de las diferentes parcelas de nuestra vida para comprobar si estamos a gusto en cada una de ellas o existen dificultades que nos hacen sentir malestar.

De este análisis en profundidad vamos a obtener una relación de las cosas que queremos cambiar para sentirnos mejor.

En principio parece que hacerse propósitos a comienzo de año solo tiene ventajas… pero hay que tener cuidado porque si no realizamos el proceso de manera adecuada podemos conseguir todo lo contrario.

Una vez detectados los objetivos que queremos conseguir es fundamental concretar y detallar lo más posible. No vale proponernos un objetivo demasiado general por ejemplo “ir al gimnasio” sino concretar este objetivo “voy a ir al gimnasio tal, martes y jueves de 5 a 7”, por ejemplo. Si nos proponemos objetivos generales, vagos y difusos más pronto que tarde abandonaremos nuestro propósito. Sin embargo si concreto que días y a qué horas voy a ir teniendo en cuenta el resto de actividades que tengo (cuadrando las actividades) es más fácil que cumpla mi propósito.

Por otra parte si tenemos un objetivo muy ambicioso y difícil por ejemplo “dejar de fumar” nos va a costar más si intentamos conseguirlo de un día para otro. Será mucho más fácil descomponer el objetivo en pequeños “objetivitos” (como ir subiendo escalones). En el ejemplo del tabaco es más fácil dejar de fumar disminuyendo el número de cigarrillos de manera gradual.

Existen dos aspectos que si no se tienen en cuenta nuestros propósitos van a fracasar irremediablemente.

Los objetivos deben ser realistas, tener en cuenta nuestras capacidades y circunstancias: si quiero convertirme en la estrella del ballet nacional con 20 años y sin haber dado una clase de ballet en toda mi vida va a ser complicado  o si quiero pasar más tiempo con mis hijos entre semana pero tengo dos trabajos y llego a casa a las 11 de la noche va a resultar muy difícil. En este último caso podría redefinir mi objetivo y decidir que los fines de semana voy a dedicar dos horas cada día a jugar con mis hijos, por ejemplo. En el caso del ballet a lo mejor mi objetivo real era hacer ejercicio pero con una actividad amena y distraída, puedo considerar realizar baile de salón (ejercicio ameno) que no requiere una exigencia tan grande con respecto a capacidades físicas.

La motivación es imprescindible, sin motivación no se puede conseguir nada aunque te den todas las facilidades y ayudas posibles. Habría que preguntarse ¿realmente quiero cambiar?, ¿me supone más ventajas que inconvenientes?, ¿estoy dispuesto a aceptar las consecuencias colaterales que me pueda acarrear el cambio?. Si tenemos motivación ya tenemos una gran parte del camino andado para la consecución de nuestros propósitos pero no todo. Para hacer cambios en nuestra vida se requiere esfuerzo, si yo no cambio la situación no cambia.

Teniendo en cuenta y controlando los aspectos abordados vamos a evitar empezar el año ilusionados con propósitos que con el tiempo va a ir desinflándose y llevándonos a sensación de fracaso y sentimientos de frustración e ira con la consecuente afectación de nuestra autoestima.

Si a pesar de todo nuestro esfuerzo no lo conseguimos esto no quiere decir que seamos unos “fracasados” sino que hay veces en que existen otras circunstancias externas a nosotros que no podemos controlar porque no está en nuestro poder. Lo hemos intentado y estamos más cerca de conseguirlo en un futuro cuando las circunstancias mejoren.

El camino nunca fue en balde.

en Psicología por Vanessa Yamuza Deja un comentario
Vanessa Yamuza
Acerca de la autora: Vanessa Yamuza

Vanessa Yamuza López, Licenciada en Psicología por la Universidad de Granada, Master en Terapia de Conducta, Colegiada nº: AN04834, miembro del grupo de Trabajo de "Psicointrusismo y defensa para la profesión" de la Delegación de Córdoba del Colegio de Psicólogos, Directora de Atenea Psicología y colaboradora del Instituto Dermatológico Globalderm.

Trayectoria profesional: Desde que acabé mi formación reglada he trabajado como Psicóloga desarrollando diferentes proyectos de atención a la familia. También he trabajado como Educadora Social. Al mismo tiempo he realizado acciones formativas: charlas, talleres, escuela de padres, módulos de FPE, etc.

En el año 2012 me hice autónoma y abrí mi propia Consulta de Psicología, Atenea Psicología. En todo este tiempo el objetivo prioritario que ha guiado mi trabajo ha sido la satisfacción de mis pacientes. Mi orientación Cognitivo Conductual proporciona tratamientos eficaces.

A lo largo de mi trayectoria he realizado multitud de cursos del ámbito psicosocial. Pienso que nunca es tarde para aprender, siempre estoy formándome para ofrecer la mayor calidad.

Cuento con Seguro de Responsabilidad Civil. Mi Consulta está reconocida como Centro Sanitario Autorizado con NICA: 42242.

Psicóloga colegiada nº AN04834

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